Los Pedidos recibidos en Agosto de 2018,
se entregarán a partir del 10 de Septiembre de 2018

Utensilios con solera

Utensilios con solera

Hace años, paseando por nuestra finca, descubrí un lugar muy especial en los bajos de la casa principal, que si os soy sincera, no tenia ni idea de que existía. Mi madre me contaba, que en sus orígenes era la cuadra, y en su momento, fue el lugar para darle cobijo a las mulas y colocar los pesebres.

Antiguamente, la recolección de la aceituna se realizaba de forma manual. El proceso consistía, básicamente, en varear el olivo con unas varas o piquetas pequeñas y medianas, y una más grande llamada vara maestra, que podía llegar a medir unos 4 metros.

Los hombres, debido a su mayor fuerza, realizaban el vareo, golpeando con las piquetas las ramas de olivo hasta que el fruto cayera sobre unas mantas de lona que recubrían toda la periferia del árbol.  Después se echaba la aceituna en las espuertas para limpiarla en las cribas y luego se transportaba con las mulas hasta la almazara del pueblo donde se fabricaba el aceite.

La mujer tenía también un papel muy importante en la recolección de la aceituna, y requería una fortaleza y aguante, difícil de soportar para muchas de ellas, por el dolor de cintura que le provocaba el hecho de tener que estar toda la jornada agachada.

Dado que la campaña comenzaba en otoño y terminaba al final del invierno, sus manos sufrían un gran deterioro, puesto que tenían que recoger a puñados del suelo, las aceitunas heladas por la escarcha y el hielo. Su instrumento principal, eran las espuertas o las canastillas de vareta, que marcaban su territorio en el universo de las cuadrillas de aceituneros.

Y seguro que entre unos y otras, siempre había algún listillo que “hacía la gata”, es decir, retrasarse en las faenas para evitar tener que doblar al final de la fila, si los olivos que iban a doblar tenía poca aceituna. Y digo yo, que levante la mano, quien no haya “hecho la gata” alguna vez en su trabajo…

Con el paso de los años, los métodos y las formas de trabajar de los distintos sectores, han ido evolucionando a pasos vertiginosos, y aunque el sector agrícola, es más tradicional, no podía quedarse atrás, y la tecnología y la maquinaria se han instalado en nuestras fincas, para ayudarnos en este arduo proceso. Utilizando tractores en lugar de bestias, y vibradores o barredoras, para sustituir las canastillas y las rodillas ancladas en el suelo.

Aún así, siempre que voy al campo, me gusta perderme un rato por la cuadra, e imaginar cómo fueron otros tiempos, e inventar historias de cuando mi abuela y nuestra bisabuela, paseaban felices con sus canastillas como grandes olivareras que fueron…

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.